viernes, 22 de enero de 2010

REBELDIA

Un antiguo pueblo que continuamente era sometido por el Rey de Persia se dispuso a reedificar el templo de Dios.  Ese templo representaba mucho para la nación por lo que decidieron dedicar lo mejor de su gente y sus máximos esfuerzos.

Sus enemigos, al verlos, comenzaron a desplegar diversas estrategias para desalentarlos y finalmente detener la obra.  A pesar de que todos los intentos fueron infructuosos no se dieron por vencidos y pasado algún tiempo alguien tuvo una maravillosa idea.  Esta se centraba en un plan: “Debían convencer al Rey de Persia que los que edifican el templo eran rebeldes y sediciosos”.

Lo llevaron adelante con éxito y el Rey no dudó, promulgó un edicto real que ordenaba que la obra se detuviera inmediatamente.

Esto nos revela que todo hombre que ostenta algún grado de autoridad teme ante el mínimo rumor de sedición.  Lo sucedido demuestra que la manera mas sencilla de abortar cualquier iniciativa no es luchando en contra sino etiquetándola de “Rebelde”.

¿Eran estas personas realmente rebeldes? ¿Podrían ser considerados de esa manera solo por llevar adelante un ideal? ¡Creemos que no!.

Lamentablemente este mal lo vemos también en la actualidad.
Habitualmente las personas que se encuentran en algún puesto de autoridad son atacados por el síndrome de Saul y por lo tanto se creen facultados para definir quien es rebelde y quien no. Conscientes o no, terminan por subyugar o alejar a aquellos que tienen iniciativas positivas y que podrían ser beneficiosos para sus propios objetivos.

Resulta ilógico que alguien se incomode al ver que otro se propone hacer algo diferente y lo logra, es que a menudo hay mucha pasividad en el poder, (o ineptitud), y queda expuesta tan solo cuando alguien con iniciativas claras se levanta a su lado.

Estos “rebeldes” quizás sean en realidad visionarios, soñadores, gente diferente que se propone objetivos y los logra. Se distinguen del resto porque reside en ellos la capacidad de aportar soluciones que modifiquen la situación actual, llevándola a mejores condiciones.  Son aquellos que se preguntan: Si siempre se hizo así ¿Por qué intentar cambiarlo?. 

Los verdaderos rebeldes son aquellos que están motivados por la ira, el rechazo irracional, la falta de control en sus acciones y manifiestan que su actitud está muy distante de convertirse en un aporte positivo.  Hoy le invito a meditar en esto:  Pensar diferente no es rebelión.

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